Amarillismo informativo
Comunicar se ha hecho cada vez más un espectáculo, no precisamente divertido y sano – como debería ser todo espectáculo- sino por el contrario amarillista, voyerista (estar mirando cosas obscenas), difamatorio, insensible, repetitivo hasta cansarnos, obsesivo en las imágenes y palabras más deshumanizantes y por supuesto desalentador y desmotivante.