
Nuevo pregrado en la Universidad Católica de Pereira
El trabajo de Disc-jockey llegó en paralelo a los espectáculos públicos, especialmente los musicales, donde se maniobraba y se trabajaba con los contenidos de música en lugares como discotecas, conciertos, eventos privados. El conocimiento empírico y la manipulación de equipos especializados, tanto en amplificación como en iluminación y escenografía, como en los contenidos visuales proyectados, fueron ubicándose paulatinamente en las instituciones académicas, encontrándose con metodologías y teorías del sonido y la imagen más estudiadas y planeadas. Lo que antes era el quehacer normal del Disc-jockey, se fue tornando en una profesión, aumentando su aceptación e interés en la sociedad, gracias a la globalización y a la existencia de cada vez mas canales y medios que muestran este tipo de contenidos; como la internet. Hoy día, el término incluye cualquier tipo de reproducción musical, independiente del medio que se use, además, de su relación directa con el montaje escenográfico, manejo de público, producción de efectos visuales, iluminación y todo aquello que permita su presentación. El Disc-jockey también es un productor musical, grabando sus propias creaciones (mezclas, remezclas o composiciones) para su posterior promoción, distribución y venta. Los formatos actuales permiten combinar tanto la música o el efecto sonoro con la imagen, produciendo así el video con un contenido y lenguaje discursivo que impacte la sociedad. Se reconoce de igual forma, que dentro del desarrollo de la región, se evidencia el interés sectorial a través del área del turismo, las TICS, el comercio, centros de entretenimiento, promotoras de eventos culturales; de contar con un técnico profesional en este campo de acción; además del aprovechamiento de la oportunidad declarada por el gobierno nacional para promover de primera línea la economía naranja, como eje de desarrollo económico del país.













