
Todavía no es Navidad
Autor: Pbro. Julián Loaiza Henao
- diciembre 5, 2025
Todavía no es Navidad. Aunque las luces ya están encendidas y los centros comerciales adornados, la liturgia de la Iglesia nos recuerda que estamos en Adviento, un tiempo de preparación y reflexión. Es una oportunidad para detenernos, mirar la vida y preguntarnos hacia dónde caminamos como personas, como familias y como sociedad. Es un tiempo para escuchar la voz de Dios que, como en el libro del Génesis, vuelve a preguntarnos: “¿Dónde estás?” (Gn 3), invitándonos a dejarnos encontrar y acompañar.
Pereira es una ciudad de talento y creatividad, pero también conoce el cansancio, la incertidumbre y las heridas que marcan a muchas personas, especialmente a los más jóvenes.
En este contexto, el Adviento y la Navidad nos recuerdan que no caminamos solos: Dios se interesa por nuestra historia y quiere ayudarnos a trazar nuevos caminos de esperanza.
Aquí la educación tiene un papel decisivo. En las aulas de los colegios y universidades se tejen cada día historias silenciosas pero reales de esperanza: docentes que acompañan procesos de vida, estudiantes que descubren su vocación, iniciativas que buscan transformar realidades en los barrios, en el campo y en los entornos más vulnerables. Educar no es solo transmitir contenidos, es abrir horizontes.
Un reciente documento de la Iglesia sobre la educación, titulado Diseñar nuevos mapas de esperanza, recuerda que cuando las comunidades educativas se dejan guiar por la propuesta de Jesús, no se encierran, ni levantan muros, sino que se relanzan y construyen puentes. Esa es la gran tarea educativa de nuestro tiempo: unir fe y vida, pensamiento y justicia, conocimiento y servicio, para que nadie quede fuera del horizonte de la dignidad y del bien común.
El Adviento nos invita a mirar también nuestra ciudad con otros ojos: no solo desde los problemas, sino desde las posibilidades. Cada proceso educativo que se vive con seriedad, cada proyecto que piensa en los más frágiles, cada gesto de respeto, de diálogo o de cuidado en el ámbito educativo es un signo de que Dios sigue actuando en la historia.
En este tiempo valoremos y apoyemos la educación como un verdadero mapa de esperanza para Pereira. En los hogares y en las instituciones educativas, cada uno puede aportar al tejido de la ciudad.
El Adviento es esperar, pero no de brazos cruzados. Es prepararnos para acoger a Aquel que viene a habitar entre nosotros y que nos recuerda que vale la pena construir juntos un futuro distinto. Con la confianza puesta en Dios, cada día puede
ser la oportunidad de escribir un mejor capítulo de esperanza, servicio y fraternidad para Pereira. Que el 2026 sea un año diferente porque Dios te inspira.

