
Navidad con IA
Autor: Diácono Iván Alonso Buitrago Márquez
- diciembre 19, 2025
Esta generación experimenta los cambios de la tecnología, amparados en la idea del desarrollo. Sin embargo, es importante iniciar este tiempo aislándonos un poco del ruido exterior y dirigiendo la mirada hacia nuestro interior.
Llega la anhelada Navidad. En un mundo tecnológico, dominado por la Inteligencia Artificial que algunos temen que deshumanizará al hombre, me pregunto: ¿Qué inteligencia tendríamos que vivir en esta época del Emanuel, del Dios que se hace pequeño, que se hace hombre para compartir nuestra realidad?
La respuesta es sencilla: la inteligencia del amor es la guía para sacar el máximo provecho.
Vivir con inteligencia del amor significa apartar el egoísmo reconociendo nuestra naturaleza social y familiar. Por tanto, ¿hay algo mejor que recibir la Navidad al ejemplo de la familia de Belén? Su pilar es vivir en familia, despertando la fraternidad, la capacidad de entender en la diferencia que todos tenemos un único propósito: el de buscar la santidad para ser felices.
La inteligencia del amor significa romper con las enemistades, dejar a un lado nuestros egocéntricos caprichos, pausar tu vida para decir “te quiero”, dar un abrazo, recuperar lo que tú eres. Creemos que venimos al mundo a alcanzar metas que en profundidad pueden no ser negativas, pero pueden apartarnos de lo esencial.
La inteligencia del amor es mirarnos también a nosotros, encontrarnos con ese yo profundo que abandonamos y está esperando una oportunidad para volver a sonreír.
La Navidad es para reconocer la grandeza que Dios ha puesto en nosotros; y usando la inteligencia del amor, reconozcamos que el Señor nos ha dotado de dones y personas valiosas a nuestro lado.
Es época propicia para expresar cuánto sentimos por el otro, pero no se trata de poner artículos en una envoltura; se trata de desenvolver nuestro corazón, anquilosado por tantas cosas que hemos experimentado.
Jesús, naciendo en Belén, “casa del pan”, nos enseña que se debe vivir con humildad, auxiliando al prójimo, sin hacernos daño, que se puede experimentar esta
vida en clave de servicio, de donación. Y esta es la manera más eficaz de lograr lo anhelado.
Vivir la Navidad significa desplazar la inteligencia artificial que nos han impuesto, la inteligencia de la transacción, la inteligencia de saber a quién contactamos, de saber qué regalamos, buscando normalmente un beneficio.
Te invito a que cambiemos esa inteligencia artificial, deshumanizada, por la Inteligencia del Amor, y a llevarla a tu hogar, lugar de trabajo y a tu cotidianidad.
Para vivir la inteligencia del amor debemos primero beber de la fuente del amor: acercarnos a Dios y con su presencia en nuestra vida, podemos entender, amar y ser multiplicadores de amor.
¡Feliz Navidad con Inteligencia del Amor!

