
Westcol, un espejo incómodo para el periodismo
Autor: Jhon Mario Zuluaga Morales
- abril 10, 2026
Millones de personas se conectaron para ver la conversación entre el presidente Petro y el influenciador Westcol, a quien he criticado desde hace años. Sus contenidos, desde mi criterio, han sido banales, grotescos, vacíos. Me ha costado entender cómo puede ser referente para tantos jóvenes.
Ese día yo estaba en la Casa de Nariño con estudiantes de periodismo cuando empezaron las preguntas: ‘Profe, ¿Westcol ya está acá?, ¿podemos quedarnos para la transmisión?’ La emoción no era por el presidente, era por él. Ahí entendí que esto ya no es una discusión teórica, es una realidad sentada en el aula.
Si esa misma conversación la hicieran periodistas como Coronell o Faciolince, ¿generaría lo mismo? Probablemente no. Nosotros, los ‘viejitos’, la veríamos. Los datos lo confirman. La entrevista de Coronell a Iván Cepeda llegó a 566 mil vistas en 7 días, mientras que la de Westcol a Petro logró casi dos millones de vistas en 4 días.
Es un cambio de época; los valores de esta generación no son los nuestros. Mientras a mí me incomoda escuchar a un entrevistador decirle ‘güevón’ al presidente, como lo hizo Westcol, muchos jóvenes lo sienten cercano, auténtico, sin filtro. A mí no me gusta, pero mi incomodidad no cambia el hecho.
Como docente, sería irresponsable quedarme sólo en la crítica. Esto también es consecuencia de algo que el periodismo debe reconocer: durante años se debilitó la confianza. Muchos medios y periodistas dejaron de incomodar al poder y empezaron a acomodarse a él. Ante eso, las audiencias buscaron otras voces, voces que no necesariamente son más rigurosas, pero sí más cercanas, más parecidas a ellas.
Por eso, y aquí viene algo que nunca pensé decir, hay un valor en lo que hizo Westcol. No en la forma, que no me termina de cuadrar, sino en la decisión. Sentarse a hablar con el presidente y abrir una conversación política para millones de jóvenes que no consumen estos contenidos es plausible. Fue una charla de
alguien sin pretensiones, que no estaba defendiendo una postura impuesta por poderosos, que no estaba haciendo un mandado; fue una charla que conectó. Eso, en términos educativos, no se puede ignorar.
El reto para nosotros, los que estamos en aulas y medios, no es competir con ellos ni descalificarlos desde la superioridad moral. El reto es seguir formando audiencias para que comprendan, para que cuestionen. Si Westcol escribiera esta columna, con errores, con su estilo, llegaría a millones en horas. Esa es la dimensión del fenómeno.
Porque al final, esto no es sobre Westcol, es sobre lo que nosotros, los profesionales de la comunicación y el periodismo, estamos haciendo mal, o dejando de hacer.

