Cuando el futuro ya estaba escrito

Autor: Mónica María Gómez Hermida

Los propios dioses es una novela de ciencia ficción de Isaac Asimov publicada en 1972, en ella el autor plantea un intercambio energético entre universos que, aunque en un principio representa una solución muy conveniente, termina poniendo en peligro la existencia de nuestro mundo. La novela, escrita hace más de cincuenta años, sigue siendo sorprendentemente actual y nos recuerda que toda tecnología sin reflexión ética puede convertirse en una amenaza.

Quise escribir sobre esta novela porque estamos viviendo un momento histórico marcado por avances tecnológicos que se dan a una velocidad exponencial y, al mismo tiempo, estamos viviendo crisis globales que parecen superar nuestra capacidad de respuesta. En este contexto, la ciencia ficción deja de ser únicamente un género literario y se convierte en una herramienta que nos permite pensar el futuro. Autores como Asimov comprendieron que la imaginación no es una forma de escapar del mundo, sino una manera de ampliarlo y de leer con anticipación los dilemas que aún no hemos enfrentado.

Cuando hablamos de inteligencia artificial, exploración espacial, nuevas fuentes de energía o cambio climático, nos enfrentamos a este problema: ¿estamos avanzando más rápido de lo que podemos comprender o de lo que somos capaces de asimilar? La ciencia ficción nos invita a detenernos, observarnos desde afuera y preguntarnos por las consecuencias de nuestras decisiones. Esa capacidad de adelantarnos a posibles futuros a través de la ciencia ficción es un recurso muy valioso en un planeta donde todo va tan rápido que nos quedamos sin margen de tiempo para pensar en los efectos a largo plazo de nuestros avances.

Por eso hoy escribo sobre la novela de Asimov: porque nos recuerda que los riesgos más graves no provienen de la tecnología o su avance acelerado, sino de nuestra incapacidad para reconocer sus consecuencias. La novela se desarrolla a través de una frase: “Ante la estupidez, los propios dioses luchan en vano”. Esta frase no hace referencia a una falta de inteligencia, sino a la tendencia humana a ignorar la evidencia, repetir errores y avanzar sin responsabilidad. Asimov nos confronta con futuros donde debemos decidir si avanzamos con responsabilidad o por simple ambición. En un mundo donde la frontera entre lo posible y lo impensable es cada vez más delgada, imaginar no es un lujo. Es una forma de supervivencia.

*Docente Universidad Católica de Pereira

Scroll to Top

Pagos en línea

Si tienes alguna duda o requieres de ayuda adicional por favor contacta con Gestión Financiera a través del PBX. 312 4000 EXT 1016 – 1007