
La formación Doctoral: más allá del aprendizaje de la investigación
Autor: Angélica García Zapata.
- enero 16, 2026
En el marco de la celebración de sus primeros 50 años, y como parte de su compromiso académico y social, la Universidad Católica de Pereira llevó a cabo la graduación de sus primeros doctores en Educación en Desarrollo Humano. Ahora bien, ¿Qué implica contar con el título de Doctor en Colombia? ¿Cuál es el compromiso social de un profesional con título de Doctorado?, ¿Cuál es su utilidad?
Según cifras recientes, en Colombia hay aproximadamente 1349 personas con formación Doctoral graduadas en 2024, lo que representa un 0,15 % de la población mayor de 25 años; y equivale a aproximadamente 19 doctores por cada millón de habitantes. En contraste, países como Alemania y Estados Unidos tienen un porcentaje más alto, con un 1,7% y 2,2% respectivamente (Portafolio, 2025). La intención de mostrar estas cifras es reconocer el gran valor y esfuerzo para las personas que asumen dicho proceso de formación; además del compromiso y responsabilidad para las instituciones encargadas de facilitar la obtención de este título.
Tradicionalmente se piensa que lo más importante al lograr el nivel de formación Doctoral, consiste en el desarrollo de habilidades investigativas, que facultan al Doctor o Doctora para la construcción de conocimiento de alto nivel y para realizar publicaciones de alto impacto. Sin embargo, más allá del aprendizaje de la investigación, lo que está en juego para quienes deciden asumir el reto de contar con el más alto título de formación, es la pasión por el conocimiento, por la pregunta, por la curiosidad que se convierte en asombro. Aquella curiosidad que no deja inmóvil, frente a la incertidumbre, sino que moviliza a la construcción de soluciones provisionales.
En el caso de la Universidad Católica de Pereira, se trata de una formación que promueva la pregunta por lo humano, por el lugar del otro y de los otros en el mundo. Además, que desarrolle en los Doctores la reflexión sobre sí mismos y la inmensa responsabilidad de contribuir a la construcción de una mejor sociedad y, en el caso de un Doctorado en Educación en Desarrollo Humano, una formación que impacte las relaciones diarias en el aula y el la interacciones entre nuestros estudiantes.

