Relato experiencial de practicante en Escuela de Periodismo Multimedia de El Tiempo

23 abril, 2018 — Universidad Católica de Pereira

Hacer parte de la Escuela me ha dado la posibilidad de entender mucho mejor el papel de un periodista, sus funciones y retos frente a las nuevas formas de contar las historias. Ya no es más una labor netamente de escritorio, de máquina de escribir o de papel. Hoy en día lo que buscan los grandes medios es personal ante todo humano pero con la capacidad de sobrevivir y de sobresalir en narrativas digitales que le brinden a una historia cuerpo y alma.

Este camino inició desde el proceso de pre-selección, en el cual la competencia y el nivel de mis compañeros me imponía un reto de calibres mayores. La mentalidad fue indispensable en el proceso de selección de los 12 estudiantes que iban a ser parte de la Escuela de Periodismo, pues convivir ante la permanente mirada de los jurados y compitiendo en pruebas de periodismo sumamente exigentes, es indispensable sostenerte a partir de una mentalidad sólida.

Luego de enviar los documentos que me pedían para entrar al grupo que presentaría las pruebas, pasaron no más de dos semanas para que recibiera el correo de confirmación de ser seleccionado entre más de 100 hojas de vida, como uno de los estudiantes que iba a ir a Bogotá a presentar las pruebas para ser parte de la sexta generación de periodistas de la Escuela. El llamado me alegró mucho pero me comprometió a esforzarme demasiado y me obligó a estar muy pendiente de los medios de comunicación, de las coyunturas actuales que iba teniendo nuestro país.

En total fuimos 40 los pre-seleccionados. El día de las pruebas estaba muy tranquilo, sabía que mis habilidades las tenía que sacar a flote, no debía esconder nada. Fue una jornada de todo el día, solo paramos a almorzar. Pruebas de actitud, de conocimiento general, de habilidades multimedia, de redacción y jerarquización, me hicieron demostrarle a los jurados de qué estamos hechos los pereiranos y sobretodo los estudiantes de la Universidad Católica de Pereira.

Al otro día muy temprano me comunicaron los resultados. Había sido el único estudiante del Eje Cafetero en ser parte de este grupo de 12. Me acompañaban colegas de universidades muy prestigiosas, Los Andes, la Nacional, la Pontificia Bolivariana, la Javeriana, entre otras instituciones especializadas y posicionadas en periodismo. Pero ahí me metí yo, dejando el nombre de mi Universidad en alto, codeándome con aquellas instituciones que nos superan en presupuesto y hasta en infraestructura, pero no en calidad.

Y este no ha sido un viaje sencillo. Conocer una ciudad nueva para mí, adaptarme a su clima y a su gente, tener que vivir solo, todo esto ha sido un reto enorme, pero vale la pena porque estoy en un medio que lo tiene todo, tiene los mejores profesores, las mejores instalaciones y los mejores equipos. Llegué hasta acá y no pienso desaprovechar esta oportunidad. Lo más importante es aprender, recoger experiencias, consejos que me hagan un mejor profesional. El camino es muy difícil, pero si lo enfrentamos con ganas, con actitud y con madurez lo vamos a sacar adelante.

Como Juan Sebastián, son varios los estudiantes que semestre a semestre tiene la oportunidad de realizar la práctica en medios reconocidos a nivel nacional y que cada vez dejan en alto el nombre de la Universidad Católica de Pereira no sólo por el aporte disciplinar sino también por su calidad humana.

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